UGC / 04
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Talentos
Creadoras que producen video y foto con tono real para anuncios sociales, reseñas y demostraciones de producto.
Roster fundacional · En selección
Esta categoría de Casting Ecuador todavía no publica talento: sus primeras integrantes están en proceso de selección. Si tienes 18 años o más y te ves en este perfil, preséntate — aplicar no cuesta nada y no hace falta experiencia ni portfolio.
El trabajo de UGC casi nunca aparece en tu propio perfil. Grabas un video vertical con tu celular, lo entregas sin editar y la marca lo sube como anuncio pagado en Meta o TikTok, muchas veces con su logo encima y un botón de compra al lado. El encargo llega con guion, con un beneficio que hay que nombrar tal cual y con una lista de tomas concretas. Lo que se contrata no es tu audiencia, sino tu manera de sostener una frase mirando al lente.
El ritmo es distinto al de cualquier otro formato. De un mismo guion suelen pedirte tres o cuatro arranques diferentes, porque quien compra la pauta va a probar cuál retiene mejor en los primeros dos segundos. Una entrega puede ser media hora de grabación y quince clips cortos. También es normal que te devuelvan una toma porque el audio se comió una palabra o porque el producto salía volteado. Nada de eso es una queja sobre ti, es cómo se arma un anuncio que va a correr con presupuesto.
La revisión es manual y persona por persona. Estos son los criterios concretos de esta categoría — no una lista genérica que valga para todas.
El anuncio se juega en lo que pasa antes de que el pulgar siga bajando. Se revisa si puedes entrar a hablar de una, sin calentar motores y sin el clásico "holaaa, bueno, les cuento". No es carisma de escenario. Es soltura de conversación, contar algo como se lo contarías a una amiga que te preguntó si el producto sirve.
Una toma con buena imagen y audio sucio no se salva en edición. Interesa que se te entienda con el celular a un brazo de distancia, que no te comas el final de las frases y que puedas grabar en un cuarto sin eco ni televisor prendido. El acento propio no estorba, el ruido sí.
En las fotos que mandas se mira si tienes luz de ventana, una pared sin desorden y espacio para apoyar el celular. Casi todo el UGC se graba donde vives. Un departamento pequeño con buena luz de día rinde más que una casa grande grabada a las once de la noche.
Un encargo pide varias versiones del mismo arranque y una toma vuelve cuando el producto quedó al revés en el encuadre. Cuenta que la toma diez tenga la misma energía que la dos, y que las correcciones se lean como parte del oficio y no como crítica personal.
El WhatsApp que dejas en la postulación es la herramienta de trabajo. Una pauta se arma con fecha y la marca necesita los archivos ese día, nombrados como se pidió y sin retocar. Aquí la estatura casi no pesa. La puntualidad, muchísimo.
Una tienda que vende por catálogo web necesita cinco o seis videos distintos del mismo producto para probar cuál convierte mejor. Se graban con el producto en la mano, en veinte o treinta segundos, y se suben como pauta. El material se usa unas semanas y se reemplaza cuando se gasta.
Cuando el producto no se entiende con una foto (un aplicador, un electrodoméstico chico, una app), la marca pide que alguien lo use de verdad frente a la cámara. Ahí importan las manos, el orden de los pasos y grabar el detalle en primer plano sin que tiemble el pulso.
La marca envía el producto, tú lo pruebas unos días y cuentas tu experiencia real dentro de la estructura que te dan. Este formato solo se encarga a quien está dispuesta a usarlo de verdad, porque hablar de algo que nunca tocaste se nota en pantalla y compromete a la marca.
Un anuncio pensado para público ecuatoriano suena distinto cuando lo graba alguien de aquí, con los giros propios y los precios en dólares dichos como se dicen en la tienda de la esquina. Ese es el encargo cuando una marca de Guayaquil o de Ambato no quiere que su pauta parezca importada.
El UGC vive de primeros planos, así que una foto con suavizado de piel y ojos agrandados no ayuda a nadie. Manda al menos dos tomas frontales con luz de día, sin filtro de belleza, una tranquila y otra riéndote o hablando a media frase.
Una de tus diez fotos puede ser tu esquina de grabación, con la ventana, la pared de fondo y la mesa. Es información que casi nadie manda y que responde de una la pregunta de si puedes producir sin equipo prestado.
El Instagram que registras se revisa, y no por el número de seguidores. Si tienes una historia destacada o un reel donde le hablas a la cámara, aunque sea sobre tu día y grabado con el celular, deja esa cuenta pública mientras dure la revisión.
Las fotos muy producidas, con luz de set y retoque, juegan en contra en esta categoría porque no muestran cómo te ves en la luz de tu casa. Y conviene saberlo desde el inicio: entrar al directorio no reserva ninguna campaña, la revisión se hace una por una y los encargos aparecen cuando una marca los pide.
Es la puerta de entrada al roster fundacional, no una oferta de empleo: no hay cliente detrás ni pago por participar.